La odontología a la par del avance de la tecnología ha evolucionado favorablemente y ventajosamente tanto para el paciente por tener varias alternativas de solución a sus problemas dentales en la búsqueda de una sonrisa excelente como al dentista al disponer de materiales, equipos y alternativas de poder cubrir esa expectativa.
Sin duda que este avance tecnológico no escapa, sobre todo cuando hablamos de prótesis (fijas, fijas sobre implantes, removibles, etc) a los laboratorios dentales que incluso para realizar trabajos ya cuentan con sistemas computarizados y robotizados de un alto costo.
Asimismo la preparación académica y la experiencia son parte fundamental e indispensable que completan a este cúmulo de bondades que nos permiten ofrecer una odontología de alta calidad y con excelentes resultados.
Pero no todo es color de rosa y estos avances y posibilidades traen consigo el encarecimiento de los tratamientos dentales no porque el dentista quiera cobrar cantidades exorbitantes si no porque el practicar una buena odontología de excelentes resultados tiene un alto costo y si a esto le sumamos el trabajo artesanal – manual que desarrolla el dentista estos suben más aún.
Los costos fijos de un dentista son prácticamente los mismos que permiten operar a cualquier oficina (una vez que esta ha sido equipada) pero los costos de usar buenos materiales tanto en consultorio como en laboratorio, sumado a procesos adecuados son costos elevados que están presentes siempre.
Es por esto que existen alternativas para poder ofrecer al paciente la ansiada sonrisa radiante y de color, forma, tamaño y textura excelente que no quiere decir que ofrezcamos cosas de baja o mala calidad. Que existen productos de todo origen, de todo tipo de manufactura y de todo precio es cierto, pero ya depende de cada uno, tanto del profesional como del paciente de la odontología que quiera hacer y recibir respectivamente.
En odontología el viejo refrán de “bueno, bonito y barato” no siempre puede ser aplicado.






